Desde hace casi media década, son más los profesionales internacionales de la cocina que incluyen este maravilloso ingrediente dentro de sus creaciones y aunque en un principio se consideró como un ingrediente exclusivo de la cocina gourmet, las  flores comestibles se han convertido en un complemento hornamental y de sabor en muchos platillos no sólo de la alta cocina sino también en los proyectos culinarios autosustentables. Te invitamos a conocer más de esta increíble tendencia y los platillos que puedes preparar.

Comenzaremos por decir que las flores comestibles no es una nueva tendencia, ya se practicaba en los siglos XV y XVI en la corte española, donde se degustaba la flor de malva. Se combinaban botánica y gastronomía decorando pastelillos tipo muffin con pétalos, también se elaboraban cremas de chocolate a la menta y se aromatizaban panes con semillas, hojas de romero y escencia de rosas. En los últimos diez años, esta tendencia también ha llegado con mucha fuerza al pan ya que son muchas las posibilidades de aportar sabor a estas creaciones.

En la Unión Europea se ha dicho que hasta que no se disponga de informes científicos que demuestren que las flores se han utilizado de manera generalizada como alimento o ingrediente sin ningún riesgo para la salud humana, la legislación  comunitaria no las cataloga como nuevos alimentos. Del mismo modo, la normativa alimentaria española no incluye a las flores como productos que puedan destinarse al consumo humano a pesar de tener una importante demanda en Madrid, Valencia, Andalucía, País Vasco y sobre todo, Cataluña. Por eso se dice que en España es una práctica no tan generalizada a pesar de que sus orígenes se dieron en este país. En cambio en países como Francia, México, Estados Unidos o Perú, el uso de las flores en la gastronomía es cada vez más habitual.

Después de este breve contexto, a continuación te presentamos varios tipos de flores comestibles y sus diferentes sabores y características para que las incorpores a tus creaciones culinarias:

  • La Viola, es de textura muy agradable, aterciopelada y por supuesto una presentación maravillosa para tus platillos.
  • Por su sabor a limón las Begonias refuerzan el vinagre y combinan bien en ensaladas. 
  • La Caléndula cruda se puede utiizar directamente sobre ensaladas, arroces, pastas, guisos y sopas.

 

  • Los Pensamientos tienen un sabor parecido a los guisantes lo que los hace un ingrediente ideal que puede convivir con platillos salados.
  • Los Claveles son adecuados para macedonias de frutas y quesos suaves más que como complemento de sabor por el aroma que desprenden.
  • Los Pétalos de Rosa, sirven tanto para helados como zumos, salsas y ensaladas vegetales; para los platos de carne como conejo o pollo, se utiliza la Lavanda.

Recuerda que el éxito de la gastronomía floral radica en encontrar el equilibrio entre el plato principal y las flores. La Lavanda, Margaritas y Mentas: se utilizan en pasteles, confituras, jaleas y vinagres. Las Malvas, Amapolas, Begonias, Jazmines y Magnolias en ensaladas y sopas. Las aromáticas Cebollino, Romero y Tomillo como aderezo para comidas dulces o saladas. Los pétalos de Girasoles se pueden consumir crudos en ensaladas y sus semillas se pueden consumir saladas como botana o como ingrediente que acompañe a los platillos salados ya que puede ser un ingrediente que sustituya al ajonjolí.

  • El Azafrán se utiliza como una especia para arroces, paellas y otras platillos.
  • La flor de almendros la puedes utilizar para hacer sopas, infusiones o postres.
  • La Bergamota es muy decorativa, de sabor fuerte y dulce, con flores y pétalos muy finos y largos que se puede utilizar en ensaladas, arroz, pasta e infusiones.
  • El Tulipán, sus bulbos son perfectamente comestibles y sus flores también. Sus pétalos crudos se usan en ensaladas o se rellenan con atún y papas hervidas; se cultivan perfectamente en climas fríos.

Por último, te diremos que hay una técnica muy sencilla para tenerlas siempre al punto para la cocina: En una bandeja de cubos de hielo, pon aceite de oliva y en cada hueco pon unas hojas o pétalos de cada flor y metes la bandeja al congelador. Cada vez que requieras alguna, sólo tendrás que ir al refrigerador y sacar un cubo de la flor que requieres para tu platillo y estará siempre fresca.

Antes de despedirnos queremos recordarte que para cocinar las flores comestibles sólo hay 2 limites: Tu imaginación y tus conocimientos culinarios.

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