No necesitas ser fotógrafo para lograr imágenes increíbles de los platillos de tu restaurante.

Contar con la ayuda de un fotógrafo profesional debería ser el panorama ideal. Muchas veces por el costo o tiempo no podemos contar ellos o simplemente lo quieres hacer tú mismo y tomar fotografías un poco más profesionales que con un celular. En ese caso te recomendamos que rentes o compres una cámara profesional, hay de varios modelos y precios y eso te ayudará a que la calidad de tus fotos sea excelente.

Ahora bien, para tener una excelente foto sería ideal contar con la ayuda de un estilista culinario, su función es preparar los alimentos y las bebidas para que durante la sesión de fotos luzcan absolutamente perfectos.

 

El estilista culinario generalmente es un chef como tú pero con nociones de fotografía para trabajar la iluminación y la química de los alimentos como para saber que, por ejemplo, tras media hora bajo los flashes de una cámara, un apetitoso bistec se convertirá en una masa seca de carne imposible de fotografiar. Por lo tanto es común que los estilistas de alimentos utilicen algunos trucos para las fotografías de alimentos. Por ejemplo, para la espuma de una cerveza usan crema para afeitar, o algo más sutil, con un pequeño pincel y un poco de aceite de oliva basta y sobra para añadir brillo a los alimentos. Estos trucos no son un engaño para el consumidor, pero de alguna manera resultan de gran ayuda si se usan con mesura, ya que por ejemplo algunos alimentos como el helado no se mantienen en su estado congelado por más de 5 minutos y eso no dejaría tomar la foto que estás buscando.

Todos los trucos son válidos mientras el resultado final sea una fotografía con un platillo que se vea apetecible, delicioso pero sobre todo real.

A continuación te daremos algunos puntos importantes a considerar para que tus fotos queden como los de un fotógrafo profesional o para que sepas en qué fijarte si un fotógrafo las está tomando por ti:

  • Iluminación: una buena iluminación es preferible lograrla con luz natural o que dé alusión a una luz de día para que tu platillo y los ingredientes se vean apetecibles, reales (en caso de no serlos), y el espectador sienta una cercanía y ganas de comerlo en tu restaurante o cocina.
    Esta iluminación la puedes encontrar tanto con iluminación natural cerca de un ventanal, como en un estudio de fotografía. La ventaja de la luz natural es que puedes tomar las fotos en la ventana de tu casa o cocina aunque dependes de horas específicas del día donde el sol ayude para que no salgan oscuras; mientras que el estudio nos ofrece ventajas tremendas como la posibilidad de modificar la luz a nuestro antojo pero requiere de un mayor tiempo de planificación para conseguir una buena fotografía. En el estudio de fotografía puedes lograr iluminación y tonalidades artificiales de día, noche, atardecer, etc.
    Otra opción de iluminación para tus fotos es aquella con contrastes más fuertes, fondos oscuros, que ayudan a que un platillo se vea más gourmet o editorial. Todo depende del tipo de platillo y percepción que quieres transmitir.
    Es muy recomendable que la iluminación principal venga de la parte trasera y lateral. Este tipo de iluminación nos permite apreciar mejor los volúmenes del plato que si sólo se iluminará de forma frontal, con la que se aplanaría y la comida no resaltaría. La clave está en transmitir que además de que lo que se muestra tiene buen sabor, es grande, jugoso y apetecible.
  • Contexto y entorno: Iniciaremos este punto con una pregunta ¿Qué quieres transmitir con tu platillo? Puede ser el resultado final, es decir tu platillo listo, puede ser que quieras resaltar los ingredientes aparte del emplatado, etc… Esta sencilla pregunta te ayudará a saber qué elementos tendrá tu foto, desde el tipo de platos, vasos y hasta manteles y cubiertos que podrás usar para que tu foto transmita lo que quieras, ya sea que la subas a las redes sociales de tu cocina o restaurante o bien que la uses para el diseño de tu menú. Eso sí, siempre cuida no atiborrar de elementos extras la fotografía ya que el centro principal que debe resaltar siempre es el platillo. Menos es más en el caso de la fotografía de comida.

  • Enfoque: En la fotografía existen diferentes planos. En pocas palabras y de forma sencilla lo que está enfocado es tu primer plano y habrá segundos planos con áreas o elementos desenfocados. Por lo anterior, debes de tener mucho cuidado al momento de tomar o revisar la fotografía y valorar que tu platillo o ingrediente esté totalmente en foco, que no se vea borroso. Siempre debemos mantener el enfoque en el punto más cercano a la cámara para lograr nitidez en la parte frontal del plato, y desenfocar progresivamente la parte de atrás. De lo contrario podríamos obtener una imagen desenfocada en la parte frontal y trasera del plato, pero enfocada en el centro, lo que genera una gran confusión visual.
  • Encuadres y perspectivas: ¿Cuántas fotografías principalmente en Internet, pero también en algunos menús, has visto que son tomadas desde arriba del platillo? Esa perspectiva se llama plano cenital y es uno de los peores encuadres que podemos encontrar: se anulan los volúmenes, la fotografía queda plana y muchas veces no somos capaces de distinguir nada. Para pizzas, tartas o cremas sí que es efectivo, pero para otros muchos alimentos no.
    Lo ideal es fotografiar casi a nivel del plato de forma frontal, así se obtiene una imagen realista y cercana en la que podemos apreciar mejor tanto el ingrediente como sus volúmenes.
  • Retoque: una vez que hayas tomado tus fotografías, de preferencia con una cámara profesional, no está de más darles un tratamiento cosmético para levantar aún más los colores de tus alimentos y borrar aquellos pequeños defectos como gotas de agua, basuritas, etc. En este proceso de retoque de la foto puedes agregar humo o vapor para lograr un efecto más apetecible como si tu platillo estuviera calientito, salido de la cocina listo para disfrutarlo al instante.

 

Ahora sí, lo único que falta es saber qué platillo vas a fotografiar y esperar los elogios en redes sociales o de tus comensales cuando lo pidan en el menú.

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